Las mejores playas de Lloret de Mar (y calas escondidas de la Costa Brava)

Lloret de Mar y sus alrededores concentran algunas de las playas y calas más bonitas de la Costa Brava en apenas 15 kilómetros de costa. Aquí no hablamos solo de la playa central llena de sombrillas: te llevamos a las arenas que de verdad valen la pena, las calas a las que se llega andando por el Camí de Ronda y las actividades acuáticas que cambian por completo cómo vives el Mediterráneo. Esta guía está escrita desde casa, pensando en lo que nos gustaría que nos contaran si llegáramos por primera vez.
Playa de Lloret: la principal, sin sorpresas

La Platja de Lloret es la postal clásica del pueblo: 1,6 kilómetros de arena gruesa entre dos promontorios, con todos los servicios imaginables a un paso del Passeig Camprodon. Es la elección lógica si viajas con niños, si buscas hamacas, restaurantes a pie de playa o si quieres alquilar una moto de agua sin complicaciones. La parte sur, cerca del Castell d'en Plaja, suele estar algo más tranquila por las mañanas. Tiene Bandera Azul, socorristas en temporada y duchas en todo el paseo.
Fenals: la otra cara de Lloret, más familiar

A 700 metros andando hacia el oeste por el Camí de Ronda se llega a Fenals, una playa que muchos visitantes prefieren a la principal. La arena es más fina, hay un pinar que da sombra natural y el ambiente es notablemente más relajado. Es perfecta para días con viento del norte porque queda resguardada por la cara sur de la sierra de Sant Pere del Bosc. Tiene chiringuitos sencillos, alquiler de kayaks junto a la zona de Riviera y aparcamiento gratuito en superficie si llegas pronto.
Santa Cristina: bosque mediterráneo y ermita

Santa Cristina cambia el registro. Aquí no hay paseo marítimo ni edificios: la cala se abre a los pies de un pinar protegido coronado por la ermita del siglo XVII que da nombre al paraje. Está muy cerca de la cala de Treumal, así que en realidad son dos arenales que se pueden combinar en una sola visita. Hay servicios básicos (chiringuito, baños, alquiler de hamacas) pero el aire general es de naturaleza y baño en aguas transparentes. Llegada en coche por la GI-682 con aparcamiento de pago en julio y agosto.
Sa Boadella: la cala virgen junto a Santa Clotilde

Si tuviéramos que elegir solo una cala para enseñar a alguien que viene de fuera, probablemente sería Sa Boadella. Está protegida por acantilados y rodeada de pinos, así que conserva un aire salvaje pese a estar a 10 minutos andando desde el aparcamiento de los Jardines de Santa Clotilde. La parte sur es zona nudista tradicional; la parte norte es mixta. No hay chiringuito, así que conviene bajar con agua y algo de comer.
Cala Banys: rocas, snorkel y atardeceres

Cala Banys no es exactamente una playa de arena: es una pequeña ensenada rocosa al final del paseo de Lloret, con un mirador-bar excelente sobre las aguas. Es el sitio favorito de mucha gente local para hacer snorkel: la roca cae limpia, el agua es muy transparente y hay peces siempre. Lleva escarpines o cangrejeras porque cuesta entrar al agua. Como bonus, el atardecer desde la terraza del bar es uno de los mejores planes gratuitos de Lloret.
Cala Canyelles: la única bocana del término municipal

A 4 kilómetros exactos del centro de Lloret de Mar, Cala Canyelles es la única playa del municipio con puerto deportivo, lo que la convierte en el punto natural de partida para excursiones en barco, alquiler de motos de agua y travesías cortas en kayak. La arena es gruesa, hay sombrillas para alquilar y un par de restaurantes. Es perfecta si quieres complementar el día de playa con una actividad náutica sin moverte mucho.
Cala Treumal: pinar, arena fina y aguas calmadas

Treumal queda a un paso de Santa Cristina pero tiene una identidad propia: arena más fina, menos profundidad cerca de la orilla y la sombra natural del pinar del antiguo jardín botánico. Es la cala que recomendamos a familias con peques pequeños porque el agua sube muy despacio y rara vez hay olas fuertes. La parte derecha, mirando al mar, es la más tranquila.
Cala Morisca: la cala salvaje del Camí de Ronda

Para llegar a Cala Morisca tienes dos opciones: andando por el Camí de Ronda desde Cala Canyelles (45 minutos en buen estado físico) o por mar en kayak. No hay servicios, no hay arena (es de cantos rodados), pero hay un agua azul intensa y la sensación de tener una cala medio vacía incluso en agosto. La recompensa después de la caminata es total.
Cala Giverola: la joya del término de Tossa

Saltamos a Tossa para hablar de Giverola. Es probablemente la cala con el agua más turquesa de toda la zona Lloret-Tossa: arena clara, fondo poco profundo y un anfiteatro de pinos que la enmarca. Hay un complejo turístico encima, pero la playa es pública. Llegada en coche por la GI-681 desde Tossa (4 km) o caminando por el Camí de Ronda desde Mar Menuda en una ruta de unas dos horas que es de las más bonitas de Catalunya.
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Platja Gran de Tossa: la postal medieval

No hay manera de hablar de las mejores playas de la zona y dejar fuera la Platja Gran de Tossa. La arena, aunque algo más oscura que las de Lloret, queda enmarcada por la Vila Vella, el único recinto medieval fortificado conservado en toda la costa catalana. Es la playa con la postal más reconocible de la Costa Brava y, fuera de las puntas de agosto, conserva un encanto enorme. Tiene todos los servicios y un acceso peatonal directo desde el casco antiguo.
Kayak y paddle surf: la mejor manera de descubrir las calas

Si solo tienes tiempo para una actividad acuática, que sea esta. Las calas más bonitas de la Costa Brava entre Lloret y Tossa son inaccesibles por carretera: el kayak y el paddle surf son la única forma realista de llegar sin caminar mucho. Las salidas guiadas (medio día, 35-50 € por persona) suelen incluir snorkel en alguna cueva, parada en una cala virgen y agua en el barco. Para principiantes recomendamos las salidas de Cala Canyelles; para gente con experiencia, las de Sant Feliu de Guíxols hacia Cala del Vigatà.
Snorkel en aguas transparentes: dónde, cuándo y qué ver

El Mediterráneo de la Costa Brava no tiene la espectacularidad tropical, pero sí una vida costera muy disfrutable: salpas, sargos, doncellas, alguna estrella de mar roja y, con suerte, un pulpo escondido entre rocas. Los mejores spots cerca de Lloret son Cala Banys (rocas accesibles desde el paseo), la zona norte de Sa Boadella y, sobre todo, las paradas de las salidas en kayak. La temperatura del agua entre junio y septiembre se mueve entre 20 y 25 grados, así que un neopreno corto alarga muchísimo la sesión.
Ferris y golondrinas: ver la costa desde el mar

Las "golondrinas" son los pequeños ferries de pasajeros que conectan Lloret, Tossa, Sant Feliu de Guíxols y Calella de Palafrugell durante toda la temporada. No son solo transporte: son la mejor manera de ver la verdadera estructura de la Costa Brava, ese laberinto de calas y acantilados que solo se entiende desde el agua. La línea Lloret-Tossa cuesta unos 18 € ida y vuelta, dura 30 minutos y pasa por delante de Cala Banys, Sa Boadella y la cala dels Frares. Hay versiones con fondo de cristal que añaden un componente de observación marina.
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